viernes, 24 de noviembre de 2017

Acerca de los prólogos...

Sé que esta entrada puede herir susceptibilidades, pero lo que expongo aquí es una simple opinión, y como tal, me siento libre de expresarla:

Me interesan mucho los prólogos
Prólogo de Cervantes
de un escritor famoso, en especial si es uno de mis favoritos. La razón es simple: despierta mi curiosidad saber cómo lograron llegar a ser grandes escritores, cómo fue su vida, a qué se dedicaban… Claro está que me estoy refiriendo a los prólogos en los que se habla de la vida de determinado autor. Uno de los más completos que he leído es el de Nietzsche en su libro Así habló Zaratustra, en el que no solo se refiere a su vida, sus pensamientos, y sus peculiares relaciones, sino a la totalidad de su obra. También el de Fedor Dostoyevski en una edición de su novela El jugador, en la que hay una biografía de su vida y de su obra completa.

Lo que no acierto a comprender son los prólogos que se estilan para hablar de la obra de un escritor incipiente. Esos escritos largos y sin interés para el lector, en los que se enumeran las bondades del libro en cuestión, y, supongo, ponen en aprieto a más de un prologuista comprometido por amistad con el escritor. ¿Se puede ensalzar una obra sin estar de acuerdo? Sí. Es muy probable. Es difícil negarse a la petición de un amigo escritor por varias razones:

1. El aludido se sentirá privilegiado por haber sido escogido para escribirlo.

2. Es difícil negarse a la solicitud de un amigo escritor que piensa que su obra es tan importante que merece un prólogo.

3. Si el escritor es relativamente conocido el beneficio será mutuo, porque el prologuista será leído y tal vez su nombre empiece a “sonar”.

Por otro lado, los motivos por los que resulta comprometido prologar son también importantes:

1. El prologuista se siente comprometido a hablar muy bien de la obra aunque no sea de su agrado o esté mal escrita. Nunca he leído un prólogo de una novela de un autor poco conocido que hable mal de la obra o que diga lo que piensa de ella con sinceridad.

2. El autor suele utilizar la estrategia de pedir un prólogo a un escritor conocido para que su obra y su nombre cobre importancia.

3. El nombre de un escritor puede quedar seriamente en entredicho al opinar favorablemente de una obra que no merece una opinión positiva.

4. La estrategia de algunos escritores consiste en utilizar el nombre del prologuista, pues en los motores de búsqueda en Internet su nombre aparecerá asociado al suyo en cualquier plataforma donde el libro esté a la venta, y aparecerá el libro también en la lista de libros del prologuista.

Personalmente no acepto escribir prólogos; y para evitar cualquier resentimiento mi regla es general: no escribo prólogos para el libro de ningún escritor. Los considero inútiles, fatuos, y sin sentido alguno. Tampoco los pido.

Otra cosa muy diferente es que un escritor o cualquier persona de cierta importancia ―de otra manera no tendría sentido, pues a nadie interesaría leer un prólogo de un desconocido― solicite escribir el prólogo de la novela de un amigo porque la obra le ha parecido estupenda. Sé de algunos casos de periodistas, editores y comentaristas famosos que desearon prologar libros estupendos. En ese caso la situación es diferente.

De manera parecida ocurre con los autores que se prologan a sí mismos con una explicación del porqué decidieron escribir tal o cual libro. Creo que solo sería válido si la petición de los lectores fuera de tal magnitud que se sintiera obligado a dar una explicación, pues de resto a nadie le podría interesar por qué empezó o se decidió a escribir.

En lo que sí estoy de acuerdo es en los agradecimientos. Es importante reconocer el esfuerzo de las personas que estuvieron involucradas en la elaboración de una obra, sea con ideas, lecturas, correcciones y también la edición final. Y, claro, esto también trae consecuencias. Si es una obra mediocre o mal corregida se sabrá quiénes formaron parte del asunto.

Lo que menos compromete a propios y extraños son las dedicatorias. Yo acostumbro dedicar todos mis libros a mi difunto marido Henry. O Waldek, su segundo nombre. Fue el primero que creyó en mí, me impulsó, leyó y escuchó mis primeras diez novelas con el fervor que solo puede hacer el amor. Aun así, nunca se me ocurrió solicitarle un prólogo.

¡Hasta la próxima, amigos!

jueves, 2 de noviembre de 2017

Reflexiones acerca del Mes Indie

Aunque empecé mi carrera de novelista a través de una editorial y después he publicado por algunas otras de igual o parecido prestigio, sigo pensando como escritora independiente porque es en Amazon donde mis novelas empezaron a darse a conocer; no solo en España, que es donde publiqué por primera vez, sino en casi todos los países del mundo gracias a que el español es uno de los idiomas más hablados del mundo y esa plataforma tiene distribución internacional simultánea, algo de lo que carecen muchas editoriales.

Sin embargo existe un escollo para el escritor independiente, y también para el publicado por editorial: dar a conocer sus libros.

Por cuestiones de logística y económicas las editoriales dedican muy poco tiempo a los autores. No crean que ser publicado por una de ellas es la panacea que los llevará a tener ventas millonarias o a ser famoso. A sus grandes autores, los que realmente les permiten seguir adelante, les hacen más publicidad porque el retorno del dinero y la ganancia lo permiten, pero tampoco es que les dediquen todo el año de promoción. Son autores consagrados que venden solo por su nombre, algo que se lo han ganado a pulso, son excelentes novelistas como quisiéramos ser la mayoría de nosotros. Apenas se anuncia un título nuevo y ya hay miles o millones de potenciales de compradores dispuestos a gastarse 12 euros en un libro digital.

Hago todas estas reflexiones porque publico de manera independiente en Amazon, y es allí donde he hecho mis mejores ventas. También es verdad que ellos tienen una maquinaria incomparable para publicitar los libros porque poseen una base de datos imponente. Todo libro que Amazon promociona se vende. Sucede con los Kindle Flash; las promociones al 50%; las promociones por el Mes Indie como la que acaba de terminar; los más vendidos; las novedades; el Premio al Autor Independiente… ninguna de estas promociones se puede comparar a nuestra incipiente forma de hacer publicidad en las redes.

La pregunta es: ¿por qué da la impresión que Amazon elige a ciertos autores para promocionarlos y a otros no? La respuesta no la tengo yo. Y hago la pregunta porque hace unos días un escritor dejó un mensaje en el hilo de un post que puse en Facebook:

“para mí ha sido un mes nefasto con Raziel, que fue seleccionada para el Mes Indie, de hecho ha sido el peor mes del año, y eso que la he promocionado bien por la red. Claro que Amazon poco ha hecho por promocionarla. Espero que el próximo año me deje fuera de la selección.”

Comprendo su frustración. Me sucedió algo parecido el año pasado, mis novelas no tuvieron mayor subida en las ventas, y creo que fue un mes pésimo para mí y este año tuve la suerte de que al menos dos de mis novelas de las siete que fueron seleccionadas para el Mes Indie se vendieran un poco más y estuvieran a la vista en varias listas de los más vendidos de esa promoción.

Me parece que con la enorme cantidad de libros que entraron a ofertar en el Mes Indie no pudieron hacer de otra manera que al azar, es decir de manera aleatoria, y como “La lista” para ese momento se encontraba en el top general y el precio se redujo tanto, se vendió más que nunca. Lo extraordinario de esto es que se descargó más que en ningún otro momento a través de Kindle Unlimited, a pesar de tener un precio tan bajo.

Ahora que regresó a 3.99 está empezando a bajar en top, y es normal, la gente compra más cuando está en oferta.

Muchas novelas excelentes no llegan al top 100, y si lo hacen duran pocos días o pocas horas, ¿por qué? Eso depende del gusto de los lectores y en eso me declaro absolutamente ignorante. No me atrevo a hacer las preguntas pertinentes para no ofender a lectores ni a escritores, pero cada cual sabe por qué lee acerca de un tema determinado y qué es lo que aporta a su vida. Reconozco que yo también soy arbitraria con mis lecturas. Evito los temas álgidos, las lecturas demasiado profundas, las novelas de temas trágicos en general, porque me deprimen y vivo en un entorno que de por sí es sombrío. Quizá es lo que ocurre en el mundo y por eso las novelas “light” son las que más se venden y si es lo que hace feliz a la gente, bienvenidas sean. Recuerdo cuando tenía unos doce o trece años y devoraba las novelas de Corín Tellado en las que todas las mujeres eran perfectas, los hombres maravillosos y millonarios y el problema principal era saber quién se quedaba con quién para que fuesen eternamente felices. Esta etapa duró en mi vida un par de años, después me aburrí y regresé a mis novelas de aventuras, que considero una forma de evasión más entretenida.

Después de los turbulentos 31 días del Mes Indie, vuelvo a la tranquilidad de las ventas normales, en las que no vendo tanto pero gano más o menos lo mismo por el porcentaje de las regalías; pero lo mejor de las promociones es la oportunidad que tenemos de estar más a la vista y que gracias a ese mes, miles de personas leerán por primera vez alguno de mis libros. Eso para mí es suficiente y estoy muy agradecida a Amazon. Yo sola no lo hubiera conseguido.

domingo, 8 de octubre de 2017

Los personajes de una novela, mis compañeros


Cada vez que termino de escribir una novela siento un vacío. Como si los personajes que cobraron vida en las 300 o 400 páginas escritas reclamaran haber quedado sin futuro. O tal vez sea yo la que necesita de ellos, sobre todo de los personajes principales, a quienes no solo les doy vida; los sitúo en determinado lugar, en un período de tiempo, con unas características que conozco tan bien como si conversara con ellos todos los días y captara sus virtudes y sus defectos.

El último protagonista, Toni Montero, de la novela "La lista", tenía una forma de mirarme muy peculiar. Cada vez que contestaba a una de mis preguntas ladeaba la cabeza ligeramente y trataba de ocultar su ojo más pequeño, aquel que le cosieron mal en la prisión después de una reyerta. Y yo lo miraba procurando no poner demasiada atención en su nariz de boxeador por si lo hacía sentir incómodo. Pero jamás me reclamó haberle dado ese rostro. Se sentía conforme, hasta satisfecho, diría yo. Toni es un buen muchacho. Sensible, pese a todo lo vivido. ¡Cómo lo extraño!

Al mismo tiempo me alegra de que muchas otras personas lo estén conociendo. Estoy feliz de que salga a recorrer mundo, Lectores de España, Estados Unidos, Canadá, Australia, Reino Unido, Alemania y, al igual que Kevin Stosskopf, Nicholas Blohm, Dante Contini-Massera y mi querido Waldek, creo que está gustando a la gente.

Y es que para poder situarme en contexto debo visualizar a todo el "personal", cada uno con sus manías, sus tics, sus locuras, sus facciones... porque para mí no hay nada más importante después de la historia que los personajes.

Ahora estoy escribiendo otra novela. "El sustituto". Un nuevo personaje, una nueva vida, un nuevo comienzo. Y, la verdad, estoy tardando un poquito en adaptarme a sus manías. Me había acostumbrado a Toni. ¡Pero qué se va a hacer!, ¡son los trotes en los que nos vemos envueltos los que escribimos historias!


¡Hasta la próxima, amigos!

viernes, 29 de septiembre de 2017

Katty, un cuento en una página para el fin de semana.

Escuchar el sonido de los pajarillos que hacían de cada madrugada un evento familiar, no restaba el temor de encontrarse en un lugar extraño. Levantarse todos los días cuando la penumbra aún no abandonaba el cielo y sentirse ajeno; ajeno en costumbres, extraño en despertares. ¡Cómo añoraba volverse en la cama y tocar el cuerpo tibio —y a veces demasiado caliente— de su mujer!, gorda ya, a los cincuenta, pero que él veía como cuando por primera vez le abrió la blusa y le subió el sostén porque estaba apurado, porque necesitaba, requería, deseaba ver cómo eran los senos que lo obsesionaban, de los que solo podía vislumbrar la punta de los pezones a través de la telas que actuaban como dos murallas infranqueables: la del dichoso sostén que, después se dio cuenta, no sostenía nada, porque sus pechos se alzaban con la misma gracia que dos cúpulas bizantinas; y la de la blusa, siempre cerrada, como si las quisiera resguardar del avance enemigo. Sí, del avance enemigo como el que tarde o temprano habría de enfrentar en aquella guarnición remota.

Dos años destacado con un cuerpo de soldados en un rincón perdido, porque la paga era buena y le habían prometido una jubilación excelente. Donde la única mujer a la vista era la vieja que preparaba los sofritos aderezados con grasa de pollo, a la que él casi se había acostumbrado sin que su estómago se resintiera. La vieja con canas hasta en los bigotes que lo saludaba con un golpe en la mano de su cuchara de palo, enorme y renegrida de tantas malas lavadas, anticipándose a su próximo movimiento: ¡deje eso ahí! Gritaba con su voz gorgoreante, parecida a la de los escasos pajarillos que merodeaban por la colina, buscando quién sabe qué de un terreno yermo con sólo dos árboles vetustos.

Pero esa mañana el cucharón de Katty no salió al encuentro de su mano. La cocina estaba vacía. «La vieja no viene hoy ni mañana», le dijeron. Nadie supo dar más información. Esa noche se revolvió en su colchón pensando en ella, en sus golpes, en su voz atiplada y chillona que parecía desbordarse cuando cantaba y que terminaba en los mentados gorgoritos de los que ella parecía enorgullecerse. No notó hasta el tercer día que de veras la extrañaba. No a ella. No. Era la presencia de una mujer, aunque fuese vieja, porque las mujeres tenían su propio modo de hacer las cosas, porque los pasos de una mujer, porque los sonidos de las ollas hechos por una mujer, y los golpes dados por una mujer, no tenían nada que ver con los de un hombre. Y hasta ese momento la presencia de una mujer en el campamento había significado un lazo con todas las demás. Con la suya, la que cuando dormía a su lado a veces estaba tan caliente que golpeaba su espalda con los talones. La vieja Katty representaba a todas las mujeres del mundo, y hacía una semana se había ido y él deseaba tenerla cerca, más que nunca, más que cuando su mujer fue por una semana a casa de su madre. Pero pasaban los días y Katty no regresaba.

Una semana que no dormía y apenas probaba bocado de las latas que el reemplazo, un tipo flaco y escuálido, se afanaba en abrir como un experto. «Esta es comida saludable, libre de gérmenes». «Estas son albóndigas empacadas al vacío», «en estos lugares debemos cuidarnos...» Más de uno lo mandó a la mierda. ¿A quién le importaba cuidarse en ese agujero? Todos estaban de mal humor, el tipo flaco y escuálido se convirtió en blanco de los insultos que se daban a bocajarro. Antes también se los lanzaban a Katty, pero era divertido. Lo hacían a escondidas o entre dientes, y preferían mil veces las porquerías que lograba condimentar la vieja, al antiséptico contenido de las latas. Todos la querían de regreso pero no lo manifestaban, se presentía en sus gestos, en las miradas a un horizonte plano, sin más árboles que los dos que hacían de quién sabe qué para los pájaros. Y quien esperaba con más ansiedad era él. Sentía que si la vieja Katty no regresaba moriría de mengua. La trataría mejor, haría cumplidos a su comida, le rogaría que gorgorease; ¿por qué nadie decía nada? ¿Volvería algún día? Ya las noches no tenían la mansedumbre que precede a la mañana, cuando sabía lo que le esperaba en la cocina. El canto de los pájaros le traía recuerdos de Katty, de sus pasos arrastrando sus sandalias, tan maltratadas como ella, ¿quién era Katty? Por primera vez se hizo la pregunta. ¿De dónde venía?, ¿tendría marido?, ¿hijos?

Ese día, todos se pusieron de acuerdo sin haber hablado. Tácitamente fueron llegando uno a uno al patio y exigieron una explicación: «¿Dónde estaba Katty?» «¡Queremos a Katty!»
«La señora Katty tuvo que ir a acompañar a su marido al hospital. Está tardando en regresar porque él falleció hace dos días. Mañana vuelve»
Silencio absoluto. ¿Katty era una señora? Fue lo primero que le vino a la mente. Era obvio que sí. Miró a los demás y en sus caras descubrió alegría, satisfacción por la respuesta. Todos empezaron a gritar de felicidad. «¡Katty vuelve!», «¡Katty vuelve!», gritaban como locos, y él también lo hacía. ¿Dijeron que mañana? Esa noche sería como las de antes. Casi un preludio amoroso, esperaría la fría madrugada y estaba seguro de que escucharía su horrible gorgoreo que esta vez sonaría a himno.

Mansamente extendió la mano cuando vio a Katty con la cuchara de palo. Ella lo miró con sus ojos como carbones y sonrió con tristeza. No le pegó. Bajó la mirada para ocultar las lágrimas que empezaban a asomar. Él entonces bajó la mano y se acercó a ella. La abrazó. Fuerte, como si quisiera traspasarle todos los abrazos de los hombres, y sintió en sus carnes flojas un cuerpo de mujer. Y Katty, la mujer, la madre, la hija, la esposa, la amante, la prostituta, la joven, la anciana, con el gesto milenario de mujer, le acarició el cabello y lo acunó en sus brazos. De pronto, recobró la compostura, sólo por salvar su honor se alejó de él y le dio un golpe duro, más fuerte que nunca, con la cuchara de palo. Agradecido, él bajó la mirada y se fue con el corazón en su lugar. Sintió que todo era como debía ser.

Blanca Miosi

viernes, 22 de septiembre de 2017

El secreto de saber vivir

Con el uso de las redes sociales nos llegan cantidades de información, y no es recomendable seguir todos los consejos sin antes consultar fuentes confiables. Los consejeros gratuitos (y también los no gratuitos) muchas veces no siguen sus propias recomendaciones.  Conozco gente que pregona todo el bien que hace a los demás; amistades, conocidos, familia, extraños… y dice que todo el bien o todo lo que se haga a los demás se devuelve. De acuerdo. De eso no hay duda. Pero no creo que deba irse por ahí contando lo que hace o hizo por los demás. Puede ser contraproducente. Recuerden que todo se devuelve…
También están los que recomiendan comer sano: prohíben la sal, el azúcar, las grasas, y una enormidad de cosas para conservar la salud. Sin embargo, ellas mismas son personas que sufren de migrañas, infecciones, problemas digestivos, virus… ¿será que a sus organismos les hace falta lo que prohíben comer?
También están los que aconsejan cómo adelgazar y cuando vienes a ver son más gordos que mandados a hacer.
Creo que todo radica en la moderación. Nuestro organismo necesita grasas, carbohidratos, proteínas, sales minerales, y toda clase de alimentos pero ingeridos con moderación. Una dieta exenta de sal es tan perjudicial como una salada.
Si hacemos el bien no lo hagamos para que nos vaya mejor. Hagámoslo porque deseamos hacerlo. Y, por favor: en silencio.
Tratemos en lo posible de no hablar demasiado de nosotros mismos. Eso de yo, yo, yo, yo… llega a cansar. Para conocer a las personas no necesito que me repitan diez veces qué hizo para llegar adonde se encuentra ahora, o si es brillante en su carrera, si es inteligente, si las demás personas le dijeron esto o aquello respecto de su inteligencia y capacidad. No. Obviamente, si se trata de promocionar nuestros libros debemos dar publicidad a todo lo concerniente a ellos y a uno mismo como autor, pero en la vida cotidiana es preferible pasar inadvertida.
Creo que no prestar demasiada atención a la imagen que los demás tengan de uno es la mejor manera de vivir en paz.  Eso de “fulano piensa que yo soy…” es algo que no nos debería importar, y de hecho no me interesa. Tampoco me interesa enfrascarme en largas discusiones para que mi idea sea la que prevalezca. Cuando veo que no hay manera de hacer entrar en razón a una persona, simplemente me quedo en silencio. Siento que es tan inútil seguir escuchándola como seguir hablando, y dejo que mi mente divague por caminos agradables. 
¡No sé cuándo dejaré de existir, y me parece una pérdida de tiempo prestar atención a las tonterías!
Prefiero disfrutar la vida, sonreír viendo el éxito y la alegría de los demás, guardar los secretos que a veces me veo obligada a escuchar, no contar mis intimidades, comer todo lo que me gusta sin caer en excesos. Y, por supuesto, leer. Y escribir.

¡Hasta la próxima, amigos!

sábado, 16 de septiembre de 2017

¿Puede la carta de un lector dar inicio a una novela?

Ser escritora independiente ha permitido que mis lectores tengan un contacto más directo conmigo, pues al final de cada libro dejo mi correo electrónico, algo que no ocurría cuando publicaba por editoriales y los libros salían en papel. La edición digital permite no solo dejar el correo; también los enlaces al resto de novelas de mi autoría, de manera que con un simple "clic" pueden tener acceso al resto de mi obra.
Una de las experiencias más anecdóticas que tuve, amén de conseguir muy buenas amistades de esta manera, fue la de conocer a un joven lector que se hallaba en Fob Fenti, en Afganistán (el sitio adonde llevaron a Bin Laden después de muerto). Los miembros de una misión, tres norteamericanos y cinco puertoriqueños, desplazados a ese sitio, leían mis libros en Kindle en los momentos de descanso. Leyeron "La búsqueda" y uno de ellos, Jorge Guzmán decidió escribirme:
Soy un soldado del ejercito de los Estados Unidos de Norte América, mi patria es Puerto Rico, actualmente estoy en desplazamiento en el norte de Afganistán. El propósito de escribirle es simplemente felicitarle por ten excelente tacto en el modo de escribir sus libros. Recientemente leí El niño que se enfrento a los nazis, me encanto lo fácil de la lectura, lo interesante en el paso de los acontecimientos y los datos históricos que abarca, para un lector aficionado como yo es estupendo ya que mantiene el animo de leer el libro para llegar a su desenlace. Me encanto que incluyera a Puerto Rico en la lectura. Recientemente comencé a leer El Legado y por lo que he leído me da la misma satisfacción de continuar leyendo, muy interesante. Luego comprare El Manuscrito, estoy seguro que es igual de interesante. Gracias por darme una herramienta para los momentos difíciles que paso en este teatro," la guerra", con sus libros alimento mi conocimiento como lector y hago de mi tiempo libre un verdadero entretenimiento. "Que Dios le bendiga".
 SPC. Jorge L. Guzmán Díaz
Ya se pueden imaginar mi asombro. Y también la emoción de saber que mis libros tenían lectores en tierras tan lejanas. Pero esa carta no quedó ahí. Seguimos en contacto y pude enterarme de algunas cosas más, hasta que cierto día Jorge me dijo que "por qué no escribía una novela relacionada con la guerra o lo que ocurría por allá". Así fue como nació "El rastreador". Y en esa novela el amigo más querido del protagonista es un puertoriqueño, al que le di las características físicas de Jorge Guzmán; (en la novela se llama Daniel Contreras). Reconozco que si no hubiese sido por este encuentro fortuito jamás se me hubiera ocurrido escribir algo relacionado con Asia Central. El libro fue un bestseller y hoy se sigue vendiendo.


Son las historias que subyacen detrás de una novela. ¡La comunicación con los lectores me ha traído cosas muy buenas!
¡Hasta la próxima, amigos!

miércoles, 13 de septiembre de 2017

¿Qué tan importante es la portada de un libro?

¿Qué tan importante es una buena portada o carátula de un libro? Algunos dicen que de ella depende el que el lector potencial se anime a cogerlo de la estantería.
Primera portada
Si partimos del supuesto de que se trate del libro de un autor desconocido, esa premisa puede ser cierta. La carátula profesional y llamativa podría ser determinante en el momento de la compra por impulso, pues se trata de un autor nuevo. Sin embargo, en general existen varios componentes en la fórmula portada  + título + tema + autor, y por qué no: + tendencia.
Voy a hablar de mi experiencia.
Una de las portadas más contundentes  entre mis libros ha sido la que en su día, hace unos seis años ya, me obsequió un amigo, Mián Ros, la de “El manuscrito I El secreto”. Ahora que tengo más experiencia con todo el proceso de publicación, reconozco que no es una portada demasiado elaborada, pero sea por el color, el misterio que se desprende de ella y, por qué no, el título,  la novela se vendió en cantidades impresionantes cuando por primera vez la publiqué en Amazon, sin ninguna clase de promoción pues no estaba pendiente de ella. Ya había publicado “La búsqueda” y “El legado” en Amazon, pero no tuvieron la misma fuerza que “El manuscrito”. 


Portada editorial
Portada amateur
Yo lo adjudico a la portada y no tengo dudas de ello.
Para entonces, en mi ignorancia había publicado en digital “La búsqueda” ellos me llamaron la atención. Dijeron que no podía usarla pues era de su propiedad. Lógicamente la cambié. Busqué de manera desesperada una solución a semejante dilema, y otro amigo vino con la solución.  En lugar de los dos niños mirando sonrientes al cielo, la nueva portada apuntaba a un solo niño con una mirada seria, retadora, que es la que llevó a esa novela a ocupar el primer lugar del top general durante un año y tres meses ininterrumpidos. Tampoco tengo la menor duda de que gran parte del éxito se debió al contenido, pero la portada tuvo mucho que ver pues ya antes la anterior no había llamado la atención. No es una carátula profesional, recuerdo que entre Fernando Hidalgo y Jordi Díez trataron de darle el pixelaje necesario y Jordi buscó una configuración excelente de letras para el título.


Una portada profesional la tuve con “El legado” y “El rastreador”, en esta última al primer vistazo el fondo se confunde con el Capitolio, y luego no puede dejar de verse el segundo rostro. El del hermano del protagonista. Ambas portadas las ejecutó un diseñador gráfico al que recomiendo por su profesionalismo: Ernesto Valdez.
Portada inicial
Actualmente sucede algo extraño. Mi novela más reciente, “La lista”, publicada el 16 de julio de 2017,  la subí a Amazon con una portada muy sencilla. Digo esto porque se trata de un camino difuso con una arboleda de un lado y postes de alumbrado del otro; todo en color amarillo ámbar, no existen árboles verdes ni cielo azul. Un hombre camina con las manos en los bolsillos y eso es todo.  Para mí el significado era un largo camino recorrido por un hombre, el protagonista. Incluso LA LISTA es un título bastante lacónico, hasta predecible, aunque  el contenido no lo sea. Me arriesgué y creo que logré mi cometido. La novela poco a poco fue ganando lectores y se ha mantenido en el top general. Pero hace una semana un gran amigo mío me quiso dar una sorpresa. Él es un joven escritor, su primera novela es un thriller de intriga y suspense de éxito, y me obsequió con una carátula extraordinaria hecha por un equipo de profesionales conformado por diseñadores
Portada con fondo claro
gráficos, dibujantes, y fotógrafos. En cuanto la vi me enamoré de ella, en primer plano se ve el rostro de un hombre mirando hacia arriba en una actitud esperanzadora. Atrás, las celdas de la prisión de San Quintín. El contenido emocional es alucinante. Opté por cambiar mi sencilla portada y subí esta otra.
¿Qué sucedió? La novela empezó a bajar de manera alarmante. Cambié la portada por la que tenía inicialmente y empezó a subir de posiciones. Deduje que era porque en el formato Kindle las portadas muy  elaboradas no se detectan, sobre todo si son un poco oscuras, así que cambié el fondo y puse el camino color ámbar con los postes y los árboles y volví a subir la preciosa portada del hombre mirando al cielo. La novela volvió a bajar, es decir, dejaron de comprarla. Anoche volví a cambiarla por la portada inicial y empezó a subir de nuevo. Es lo bueno de Amazon, se puede cambiar la portada, corregir el contenido, volver a editarlo, las veces que sean necesarias. Tal vez más adelante la vuelva a cambiar, ¡quién sabe!

¿Qué significa todo esto?
La portada para la versión digital debe ser clara. El título y el nombre del autor distinguirse a simple vista. Una portada puede ser artística y muy elaborada, pero si no se distingue en el tamaño Kindle pasará inadvertida.  Pienso utilizar la portada del hombre mirando hacia arriba para la versión en papel, creo se verá magnífica.
Si desean una portada espectacular, banners impresionantes y un video que llame la atención, les sugiero contactar con Shadowboy,  tienen unos paquetes promocionales muy buenos. El que no haya resultado en digital en mi caso tiene muchas explicaciones. La gente compra mis libros porque ha leído los anteriores y la portada para Kindle debe ser más comprensible; algo que hay que tomar en cuenta a la hora de encargar una portada. Yo diría que también es muy importante leer el libro. Saber el contenido dará una idea más clara de lo que se trata.
Ahí les dejo mis reflexiones, ¡Hasta la próxima, amigos!

sábado, 9 de septiembre de 2017

¿Informe o novela?

Escribir es fácil. Hacerlo bien es difícil. Lo aprendí cuando ya había escrito varias novelas pero ninguna era buena. Como me dijo la directora de publicación de Alafaguara: “Tu historia es muy interesante pero necesita una profunda corrección. Está muy mal escrita”. Y así tenía varias. En aquel tiempo pensaba que todas eran obras maestras, ¡pero qué equivocada estaba!
Sin embargo debo decir a mi favor que las historias eran buenas. Lo único rescatable. Y lo único que me ha hecho sobrevivir como escritora, pues de no haber recibido esa crítica dura en aquellos ya lejanos días, jamás hubiese buscado ayuda para aprender a escribir.
Pero… ¿Se aprende a escribir? Claro que sí. Lo que no se aprende es a ser creativo, imaginativo y, por qué no decirlo: audaz. Porque se requiere audacia para exponer al público una obra escrita por uno.
Lo que nadie me enseñó es que una novela debe tener una historia.  Y que la historia debe tener un problema que debe ser resuelto.
Una relación de hechos por más que contenga datos interesantes, ya sean geográficos, costumbristas, paisajísticos, reflexiones, no es novela si no existe un problema, un protagonista, una contraparte, un nudo, varios puntos de giro y un desenlace. De no ser así estaríamos relatando simples experiencias, como si fuera un informe periodístico o un diario. Y una experiencia personal no puede ser interesante solo porque nos sucedió algo que para nosotros fue extraordinario; debe serlo para los lectores.
Algunas amigas piensan que cualquier problema personal es digno de una novela. Me refiero a tragedias familiares, como el abandono del marido, la muerte de un hijo, la pérdida de una fortuna, o la enfermedad incurable de alguien muy querido, y tal vez lo sean, pero no serán historias inolvidables si detrás de cada una de ellas no subyace el elemento sorpresa:
1.      Si el marido desapareció sin dejar rastro y de pronto se encuentran algunas pistas entre sus efectos personales que haga ver que pertenecía a una célula terrorista, era un espía secreto, o era miembro de una secta satánica, ya el abandono del marido se convierte en una buena historia.
2.       Si la historia de la muerte de un hijo va precedida por una enfermedad misteriosa adquirida a través de unas investigaciones que se realizaban en un laboratorio clandestino; o si después de su muerte empiezan a ocurrir fenómenos sospechosos; o si en realidad el chico no está muerto pero lo tuvieron que hacer pasar por muerto por asuntos relacionados con la mafia. O si descubren que después de muerto aparece otro joven exactamente igual a él…
3.       Si después de perder una fortuna la familia se entera de que el banco no es el culpable sino que existe una organización secreta que ideó un plan maestro y macabro para tomar posesión de la mansión donde vivían porque en sus profundidades existe un pasadizo secreto que lleva a la bóveda de un banco, uno que oculta una riqueza en la que estuvieron envueltos los nazis y por ese motivo no pueden sacarla a la luz…
4.       Si la enfermedad incurable del ser querido es exprofeso, y hay alguien que lo está envenenando…
Las novelas no son historias simples, deben ser muy interesantes y sus personajes también, porque el lector voluntariamente desea ser convencido de que todo lo que allí ocurre es posible que sea realidad. No es suficiente con escribir correctamente y ser un genio en gramática y estilo. Se requiere algo extra para componer una historia coherente con diversos factores que la enreden hasta el punto de no tener otro camino que encontrar una solución. 

Por poner un ejemplo: una historia que por el título parece ser predecible como LA LISTA, mi última novela, se vuelve absolutamente impredecible. Creo que es el secreto de las historias que enganchan, que quedan en la memoria del lector.

Y lo peor que podríamos hacer es crear falsas expectativas y dejar cabos sueltos tanto en la propia historia como en la sinopsis.

Como decía Anton Chejov:
Elimina todo lo que no tenga relevancia en la historia. Si dijiste en el primer capítulo que había un rifle colgado en la pared, en el segundo o tercero este debe ser descolgado inevitablemente. Si no va a ser disparado, no debería haber sido puesto ahí.
 ¡Hasta la próxima, amigos!

domingo, 3 de septiembre de 2017

Vivir las aventuras para poder contarlas

La primera vez que subí a un avión tenía doce años. Íbamos mi hermano pequeño y yo desde Lima a Satipo, una provincia de la parte suroriental del departamento de Junín, situada en la selva central del Perú. Después de tantos viajes en avión, al recordar ese primer vuelo no tengo memoria de haber sentido miedo, pánico o incomodidad, pese a que el avión era un Douglas DC-3 en el que los asientos iban de espaldas a las ventanillas y el espacio del centro era ocupado por la carga. Nos dieron algodones para taparnos los oídos porque el ruido era infernal. No recuerdo haber tratado de mirar a mamá que seguramente me hacía adiós pensando que yo estaba pendiente de ella. Ni pude escuchar lo que mi hermano trataba de decirme, ni los cacareos de las gallinas que iban en unas jaulas;

Glorieta, parque de Satipo.
 mi alegría por volar era tanta que lo único que me interesaba era mirar hacia atrás, a través de la ventanilla, para ver cómo el cielo limeño gris y opaco iba transformándose en uno azul intenso y sacudido después por relámpagos y truenos y luego oscurecido por una lluvia tan densa como jamás había visto en la vida. Pese a todo, no sentía miedo. suponía que volar era así, y ni por un momento pensé que el avión podría caer. Eso no entraba en mis expectativas. Yo solo me sentía feliz por vivir una gran aventura. Volaba a la selva. Vería cosas nuevas, gente nueva, y empezaría a estudiar en un colegio nuevo.

Años después subí por segunda vez a un avión para ir de vacaciones a Venezuela, corría el año 1976, y mi segundo vuelo fue en un DC-10 de Alitalia. Maravillada por el flamante avión con azafatas y asombrada por las comodidades, la comida y el que existiera baños, fue otra gran aventura. El miedo a los aviones empecé a tenerlos después, mucho después, y si me preguntan, realmente no sabría decir con exactitud a qué se debe. Tal vez he visto demasiados programas de catástrofes aéreas.
Cuando somos jóvenes no tenemos noción del miedo a lo desconocido, al menos era mi caso. Cada vez que debía enfrentarme a una situación ajena a mi entorno sentía curiosidad más que angustia, emoción, más que temor. Pero esa sana sensación se va perdiendo con los años. Me he vuelto más precavida, ya no sería capaz de subir otra vez al volcán La Soufriere, en plena erupción, como cuando lo hice en Guadalupe en el 77 a mi regreso de Europa. Ni mucho menos hacerme pasar por reportera en calidad de traductora para que me dejaran montar en un helicóptero para sobrevolar el volcán casi con medio cuerpo fuera sujetada por unos arneses.
La Soufriere, se nota la rajadura en la montaña. Foto actual. En el 77 todo estaba cubierto de cenizas.
Sin embargo, hoy en día también tengo otros retos. Ser escritora es uno de ellos. Cuando empecé a escribir y enviaba mis manuscritos a grandes editoriales y concursos conocidos tipo Premio Planeta o Alfaguara, una amiga, Cointa Marcano, me decía que yo era audaz. En el momento lo interpreté como un halago. Ahora sé que se refería a que yo enviaba mis escritos sin siquiera haber pasado una revisión y esperaba competir con los grandes. Eso es audacia. Y más escribir sin haber seguido un curso o un taller de narrativa. Ella es de las personas que no aprenden por el método de "ensayo y error". No. Mi amiga tomó un curso en el ICREA y cuando nos reuníamos me enseñaba lo que aprendía. Iba a mi taller de costura y hablábamos mucho. Aprendí varias cosas que puse en práctica, pero no fueron suficientes. Fue mucho después cuando aprendí de otra manera y de uno de los mejores maestros que he tenido. Y todo lo hice corrigiendo mi novela "La búsqueda". Después fue más fácil, ya podía detectar las fallas, las expresiones sin sentido, la falta de sintaxis, aprendí a evitar los pleonasmos, la falta de continuidad y también a utilizar los guiones para diálogos, a insertar los incisos adecuados; las digresiones oportunas, "el tempo" y "el ritmo" poniéndome en los zapatos del lector, porque para él escribo. Ese lector que compra mi libro y espera encontrar una gran historia.
Ahora que recuerdo algunos pasajes de mi vida caigo en la cuenta de que tal vez me guste escribir novelas de aventuras porque en el fondo soy una aventurera. Nunca dejé de serlo aunque ahora sea más prudente. Ahora hago que mis personajes vivan momentos que a mí me hubiera gustado vivir.
¡Hasta la próxima, amigos!

miércoles, 23 de agosto de 2017

Lo que sucede con una reseña como la de Libro Magno


Lo que sucede cuando una buena página como LIBRO MAGNO reseña tu libro. Esta reseña salió publicada hoy, y habla de la tercera parte de la saga "El manuscrito". Y hoy la primera parte, "El secreto - El manuscrito 1" se fue arriba en el top general. ¿Coincidencia? No lo creo. Esa novela no estaba muy abajo en el ranking, había salido unos cuantos puestos del general de amazon.com, pero hoy subió al #9. Estoy muy agradecida a A Ariel Andrés Quesada Saldarriaga, por la reseña que me ha dejado sin palabras. Sinceramente.
[Reseña] El Manuscrito III - Blanca Miosi


El cierre perfecto para una trilogía inolvidable

El Manuscrito III - Blanca Miosi

Medita por un instante en esto:

Estás en un parque y un extraño hombre con una bolsa se acerca y te permite ver un extraño objeto.
Es un extraño manuscrito que al verlo solo te inspira curiosidad.
¿Curioso?
Cuando lo abres y comienzas a leer, te encuentras con la más fascinante historia que te puedas imaginar, una historia que puede hablar del amor, de la guerra, de alguien de hace quinientos años o de un personaje de la actualidad. Es extraño para ti, pero descubres que está muy bien escrito y no tiene un autor claro.
Luego detienes por un instante tu lectura, cierras el manuscrito, y unos minutos después, cuando lo abras encuentras sus páginas en blanco. Y solo cuando sea el momento, sus palabras volverán a aparecer.
¿Extraño?
Si alguien más se encuentra con este fascinante manuscrito, leerá una historia distinta, pero lea lo que lea, algo es fundamentalmente evidente: Quien lee el manuscrito, sabe que su vida cambiará para siempre.
¿Increíble?
Meditas por un instante, ¿qué estás leyendo? ¿por qué ha llegado este objeto a tus manos? ¿quién es el misterioso hombre de la bolsa? ¿por qué esta historia ha llegado a mis manos? ¿por qué el manuscrito sabe cuándo permitir que las letras aparezcan o desaparezcan? ¿debo hacer algo para que la historia continúe? ¿soy parte de la historia?

Aquí esta es la reseña de El Manuscrito III de Blanca Miosi, libro que puedes leer de manera independiente o puedes verlo como el cierre perfecto de una trilogía inolvidable (mira las reseñas de El Manuscrito I y El Manuscrito II aquí en LibroMagno.com).

¿Estás listo para un libro fascinante que te permitirá sumergirte en extraordinarias historias que recorren guerras, héroes, magos, familias, tragedias, historias de amor, relatos de odio, y mucho más? Es un libro lleno de relatos muy al estilo de Las mil y una Noches, donde todo se entrelaza y donde te enfrentarás a un final espectacular.

Esta es la parte final: Donde se responden las preguntas, donde entiendes quién es el hombre de la bolsa y el propósito del manuscrito, donde entiendes el impacto que un místico libro genera en sus lectores, y donde concluyes que las obras de Blanca Miosi son para leer y para disfrutar.

Espero disfrutes esta reseña.

Una pequeña sinopsis (con lo que se puede contar)
El protagonista del libro es Richard Raising. Un hombre que vive en Nueva York, y cuya vida está en la mayor de sus crisis: su mujer lo ha abandonado, su situación económica es lamentable, y está totalmente inmerso en el licor. Es cierto que toda esta crisis comenzó cuando el anhelaba ser escritor, pero esos esfuerzos no están arrojando buenos resultados. Podríamos decir que su vida está en el fondo.

Y en esta terrible crisis aparece el hombre de la bolsa para dejarle leer el extraño manuscrito presente en El Manuscrito I y en El Manuscrito II, manuscrito que lo sumerge en una impactante historia que se remonta a las épocas de Juana de Arco, que lo llevará a conocer a personajes de la primera parte, que le ayudará a entender sobre el sentido de su vida, que lo acercará a respuestas sobre leyendas antiguas que todos hemos escuchado pero que nunca hemos entendido, y que sin lugar a dudas cambiará su vida para siempre.

Blanca Miosi vuelve a sorprender
En esta obra de Blanca Miosi, autora que "en 2015 fue la invitada especial en el evento Amazon Academy en Madrid como la escritora más vendida en español en la historia de Amazon", nos encontramos con un relato lleno de creatividad, de emoción, de giros, de mucho conocimiento histórico y de un nivel de profundidad en el detalle de sus personajes, que te hará anhelar cada página de la obra al enfrentarte a decenas de historias tan bien manejadas que te harán recordar joyas de la literatura clásica como Las Mil y una Noches.

El lector aprenderá sobre Juana de Arco y las historias de los conflictos entre Francia e Inglaterra en el siglo XV, se enfrentará a muchos de los elementos históricos que dieron base a la leyenda del rey Arturo, y todo en el marco de una historia actual que transcurre en Estados Unidos, Italia e Inglaterra con tres hombres leyendo el extraordinario manuscrito y cuestionándose sobre el propósito por el cual dicho objeto ha llegado a sus vidas.

La historia en sí misma
Si mi lector ya ha leído mis otras reseñas de Blanca Miosi, sabrá que hay varios elementos que la destacan a ella, y en esta obra no son la excepción:

Personajes bien descritos y bien detallados. Sea un herrero con pasado de soldado, un joven que se siente culpable por una decisión que no debió tomar, un gran barón en crisis económica, un escritor analítico, una mujer anhelante de ser de la nobleza, o un gran millonario con problemas de amor, algo claro es que no estás al frente de una historia con un protagonista, sino con muchos personajes que sientes que están a tu lado mientras lees. Es tan buena la escritura que te sientes parte del escenario, que anhelas cada página del libro, que esperas encontrar las respuestas y te sumerges en las emociones de cada uno de ellos.
Las emociones. Sea una declaración de guerra, un discurso inspirador de un general a sus soldados, una declaración de amor, un coqueteo de un hombre por una mujer que le atrae, o una escena de sexo, es fascinante como la autora nos traslada a ese momento de la historia. Fascinante.
Extraordinario conocimiento histórico y geográfico. Uno de los grandes aciertos de esta trilogía (y llevado a un mayor nivel en esta tercera parte) es el conocimiento de Blanca Miosi en cuanto a lugares y eventos. Te sientes en la época de Juana de Arco, te sientes dentro del castillo, experimentas la guerra de britones y sajones en el inicio del reino de Inglaterra, estás con los protagonistas anhelando entender porque el manuscrito está describiendo lo que describe, te sientes en Gales en el Siglo XXI llegando a un restaurante (que además puedes buscar en Google Maps y coincide con lo que estás leyendo). Esto impacta, esto enamora a un lector de una buena obra.
Giros y sorpresas. Desde la primera página de El Manuscrito I hasta la última página de El Manuscrito III, no dejarás de sorprenderte, siempre hay giros, sorpresas, misterios, motivaciones que no imaginas, y eso te mantiene en una extraordinaria aventura literaria.
Buen cierre. En las dos primeras partes sentí un cierre muy rápido, debido a que el ritmo de toda la obra había sido lento y muy bien manejado. En esta tercera parte (que por cierto es posiblemente de las más desarrolladas en la historia y no en el presente de los personajes), el cierre presenta un ritmo adecuado y consistente. Sin lugar a dudas, esta tercera parte está muy bien escrita, y se disfrutará con seguridad.

La trilogía



Es el cierre de una brillante trilogía que comenzó hace unos años con El Manuscrito I, y con la introducción de un personaje llamado Nicolas Blohm, personaje que vuelve a aparecer para esta tercera entrega. Hay varias cosas que me sorprenden de este cierre y es bueno mencionar:

La independencia de cada parte. Cada parte puede leerse de manera independiente y eso permite que puedas leer la tercera parte sin haber leído las dos anteriores. Es cierto que disfrutarás más la trilogía si la lees completa pues te permitirá ver gradualmente elementos sobre el manuscrito, y el hombre de la bolsa, pero es innegable que la autora hizo un esfuerzo (con muy buenos resultados) para que cada personaje pueda acercarse al lector sin necesidad de leer las historias anteriores.
Toda pregunta es respondida. Uno de mis temores con esta tercera parte era que no se cerrará bien la historia, y creo que no fue así. Todo se respondió adecuadamente. Todo se cerró como debía ser, y considero que de la forma apropiada. Claro, si la autora decide seguir a una cuarta entrega podría llegar a hacerlo, pero por la forma como se cerró la historia, creo que ha tenido un cierre inigualable.
Un toque por la literatura. Aunque en las dos primeras partes fue introducido sutilmente, aquí el manejo de Blanca Miosi en cuanto al mundo literario es extraordinario. Se mencionan autores, otras obras y mucha literatura mostrando 1) que la autora tiene un importante recorrido literario y 2) que vale la pena dejarnos contagiar por el mágico mundo de los libros (no es casualidad que haya querido reseñar toda esta trilogía en LibroMagno.com)

A modo de conclusión
No puedo decir (todavía) de otras obras de Blanca Miosi, pero puedo asegurar que esta trilogía se destaca por encima de muchísimas obras en el mundo.
Su creatividad (empezando por el mágico manuscrito), su escritura (en todas las tres obras solo encontré un error, algo muy poco común en obras literarias), y sus aventuras (el relato en si es mágico) me dejan un delicioso sabor de haber disfrutado una de las mejores obras que he leído, y hablo no solo de El Manuscrito 3 sino de toda la trilogía como un todo.

Sobre Blanca Miosi
¿Qué más puedo decir sobre ella? Blanca Miosi es una autora cada vez más famosa en el mundo literario latino y además destacada por ser autora bajo el modelo de auto-publicación (la última versión de toda esta trilogía está cubierta por Amazon Publishing). Creo que cada vez vamos a escuchar más sobre ella.

Para quien es este libro
Todo lector se va a ver claramente beneficiado con esta trilogía, pero en particular a quien le guste la literatura, la historia y la magia encontrará una obra perfecta para sus gustos.
¿Quién no disfrutará esta obra? Quién no quiera imaginar, quien quiera un libro periodístico o una historia tradicional.
Es bueno aclarar que esta obra puede herir algunas susceptibilidades (hay algunas relaciones fuera de lo tradicional).

Lo bueno y lo malo del libro
Toda reseña de LibroMagno.com termina con un pequeño consolidado de cosas buenas y cosas malas de la obra reseñada. Esto permite que todos entendamos de una forma crítica lo valioso de cada libro.

Lo bueno
La creatividad de la historia.
El conocimiento de la autora.
El desarrollo de los personajes.
La escritura.
Las emociones.
El cierre perfecto para una trilogía inolvidable.
Lo malo
Sencillamente no hay nada que pueda mencionar.


Veredicto final
¿Qué puedo decir? Esta trilogía vale la pena. Cada uno de los tres libros son extraordinarios y demuestran que se pueden construir historias llenas de historias, argumentos absolutamente creativos, y relatos fascinantes que podrás disfrutar desde el principio hasta el final.
¿Has leído la trilogía? ¿Has leído alguno de los libros? ¿Conoces algo sobre Blanca Miosi? Nos encantaría ver tus comentarios
Si deseas ver la reseña original: LIBRO MAGNO

lunes, 14 de agosto de 2017

¿Cómo escribir un bestseller? Una clase maestra de Marcos Chicot

Existen infinidad de blogs de escritores y no escritores que aconsejan cómo vender más libros, cuál es la mejor estrategia, por qué eligieron esto o aquello. Creo que lo que al final dará credibilidad serán los resultados obtenidos.

No se puede decir cómo vender o a qué precios poner los libros cuando lo que se venden son cinco libros mensuales, por decir una cifra mínima; así como tampoco el autor tendrá credibilidad si ninguno de sus libros ha llegado a ser un súper ventas, pero veo con cierto grado de asombro que hay blogs en donde no se desperdician palabras para aconsejar y cuando vas a buscar al autor en Amazon sus libros son inexistentes en las listas. Y lo más asombroso es que hay personas que parecen estar de acuerdo con sus tácticas. ¿Será que resultan? No lo sé. al menos no parecen ser muy efectivas. Creo que los autores deberían de aconsejar si su experiencia ha tenido resultados positivos, de lo contrario es crear más confusión en un renglón que ya está más que saturado de opiniones contradictorias.

Hay autores de libros de autoayuda que aconsejan cómo tener éxito y su propio libro está en el puesto 2.541.391. ¿Tiene algo de coherencia? Definitivamente no. sin embargo sí hay escritores a los que vale la pena escuchar, es el caso de Marcos Chicot, finalista del Premio Planeta 2016 por su novela El asesinato de Sócrates La Hermandad  entre otras, sin dejar de mencionar a El asesinato de Pitágoras, Premio de la Cultura Mediterránea 2015 a la mejor novela publicada en Italia y es el ebook en español más vendido en el mundo desde 2013.

Marcos Chicot dictará un curso denominado: "Cómo escribir un bestseller" al que creo que valdría la pena asistir, pues es indudable que sabe cuáles son los secretos para convertir una novela en superventas, o al menos mejorar las que ya tengan escritas. Aclaro que no soy vocera de Marcos Chicot, simplemente me enteré de esta iniciativa a través de Twitter y lo que hago es difundirla porque me parece que deben de haber muchos escritores ansiosos por aprender alguna técnica para transformar sus novelas en auténticos bestsellers.

Hay muy buenos escritores entre los independientes que con un poco de ayuda y conocimiento de ciertas técnicas tendrías sus novelas mejor presentadas. Hay otros, en cambio, que ni con los mejores maestros podrían transformar sus libros en algo medianamente pasable. Eso lo dejo al criterio de cada cual. Lo único que se me ocurre decir es que no esperen milagros. Marcos puede darles muy buenas ideas, pero no talento. El talento en innato o se adquiere con la experiencia tras años de aprendizaje. Una mala historia será mala aunque esté muy bien escrita.

Eso es todo por hoy, amigos, ¡hasta la próxima!


jueves, 10 de agosto de 2017

En cuestión de libros: ¿Eres barato o eres diferente?

Cuando en 2011 empecé a publicar en Amazon puse los precios de mis libros a US$ 0.99 porque era una práctica extendida entre los que empezaban a utilizar esa plataforma. Tomábamos el ejemplo de los norteamericanos que vendían enormes cantidades al precio mínimo y en buena cuenta, para ese momento fue una buena idea, porque yo deseaba que me leyeran, que mis libros se conocieran y logré mi objetivo.

Los tiempos han cambiado. Hoy vender a US$ 0.99 es un error de táctica. Hoy el precio mínimo se está situando en US$ 2.99 y la explicación es muy simple y abarca varios parámetros:
  1. Los lectores se han acostumbrado a que la lectura digital es tan valiosa (siempre y cuando el libro lo amerite) como el libro impreso. Es decir, tiene el mismo número de caracteres, la misma historia, no es una edición reducida como algunos pensaban, por lo tanto están mejor dispuestos a invertir un par de dólares más en la compra de un contenido digital.
  2. Debido a la enorme cantidad de obras subidas a Amazon hay mucho dónde escoger, incluyendo libros gratis, que en su mayoría no son muy buenos, con honrosas excepciones como los primeros números de las sagas que están tan de moda y que sirven para enganchar al lector. Esta variedad de títulos hace difícil dilucidar cuál libro puede ser mejor que otro. El lector entonces, opta por el camino más conocido: "Es barato, sí. Pero debe de ser malo". 
  3. Para este momento ya hay muchos lectores defraudados, incluyéndome.  Ahora prefiero comprar libros que ronden los US$ 4.00; o lo que es lo mismo en idioma gringo: US$ 3.99.
  4. Existe otro criterio o diría mejor, percepción: "Si el libro de un autor conocido tiene un precio demasiado bajo es porque: la edición no es muy buena, o es el peor de sus libros, o quién sabe qué misterioso motivo llevó a que lo ponga con un precio tan bajo". A lo largo de estos años los lectores ya tienen experiencia en la compra de libros, conocen más a los autores y han leído sus obras, y el próximo libro que lance, aunque esté con un precio un poco más elevado, lo comprarán, tomando en cuenta la brecha diferencial que aún existe entre un contenido digital y uno impreso.
  5. Por último está el factor económico: ¿a quién no le gusta ganar al menos dos dólares por libro vendido? Escribir, promocionar, y estar presente en las redes es un trabajo como cualquier otro, por lo tanto esperamos recibir alguna compensación. El que unos lo hagan mejor que otros, como en todo oficio, ya es cosa de cada cual y serán los lectores quienes decidirán si vale la pena comprar más libros del mismo autor.
Los lectores rara vez se fijan o les interesa si el escritor ha publicado a través de una editorial o si es independiente. Es más, creo que ni siquiera saben que en Amazon se venden libros publicados directamente. Ellos lo que buscan es un buen libro para leer, y si tienen un Kindle, un libro para descargar. El atractivo del formato digital es que en comparación de un libro impreso el precio juega un factor determinante, pero no debe ser tan barato que despierte sospechas, ni tan alto que se equipare a la versión impresa. Así que mi mejor consejo después observar el mercado literario digital, es evitar en lo posible vender los libros al precio mínimo permitido.

Hay un artículo muy interesante AQUÍ al respecto.

¡Hasta la próxima, amigos!

martes, 8 de agosto de 2017

De bestsellers, promoción y otras cosas

No sé de qué depende figurar en la lista de los bestsellers de Amazon. Todavía no logro descubrirlo a pesar de que por lo general mis libros llegan a exhibirse en la dichosa lista. Tampoco sé si los lectores saben de su existencia; supongo que sí, al menos deben ver la lista general que aparece en el lector Kindle. Esta acotación viene como consecuencia de la enorme cantidad de novelas románticas eróticas que copan la lista. En la que me fijo de vez en cuando es en la de amazon.com la que por mi zona geográfica me corresponde y donde más vendo.

Hoy pasé por allí y vi "La lista", mi última novela, luchando por hacerse un lugar entre otras con títulos como: "Déjame compartir tu vida"; "La hija sorpresa del multimillonario"; "Los mellizos no deseados del multimillonario"; "El bebé no deseado del multimillonario; "El bebé inesperado del seductor multimillonario"; "El bebé no deseado del multimillonario Alfa"; "Los trillizos del multimillonario", "Multimillonario desenmascarado"; y no conforme con tantos multimillonarios además, cada novela es una saga. También hay títulos como "El billonario impulsivo"; "La proposición del novio billonario" y "El insólito deseo del príncipe billonario", entre otros.

A este paso voy a llegar a pensar que los o las lectoras de Amazon solo andan en busca de novelas que tratan de enormes fortunas, eso sí, con mucho erotismo y sexo explícito, una tendencia que ya tiene varios años desde las 50 Sombras.

Es una verdadera lástima que se pierdan entre este laberinto de multimillonarios novelas espectaculares como por ejemplo "El Alano" o "Anacaona"; un par de novelas históricas que merecen más atención. Y si se trata de thrillers una novela que me parece estupenda: "A la captura del Shadowboy", o también otras con suficiente calidad como "Ángeles del Nuevo Mundo", la leí y me pareció interesante, aunque un poco corta, pero tiene una segunda parte: "La Unión de dos continentes", aunque me temo que por el título espantará a los acostumbrados a elegir novelas de multimillonarios o eróticas. Hay libros muy interesantes que combinan el espionaje con los hallazgos científicos, como "Pandemia selectiva", o los que mezclan la intriga y la novela negra como "Ortodoxia", que no tienen oportunidad de encabezar estas listas, y sin embargo son excelentes opciones, que enriquecerían la lista de los más vendidos de Amazon. No tengo nada en contra de una buena novela romántica, al fin y al cabo en toda novela existe una historia de amor, pero de ahí a esos títulos descaradamente comerciales, hay mucha distancia. Algunos autores se salvan, como José Vicente Alfaro con "Bajo el cielo de los celtas" y Enrique Laso con su serie de Ethan Bush que ha calado entre los amantes de la novela negra, pero con muy raras y fugaces excepciones libros que realmente son buenos jamás tendrán la oportunidad de escalar posiciones porque, además, las escritoras de novela romántica lanzan un libro tras otro cada dos por tres y todos los libros van directamente a los primeros lugares el primer día de publicación. En fin...

Quería hablar un poco acerca de los grupos que se forman en Twitter. Como ya una vez mencioné, me parecen absolutamente inútiles. La multiplicidad del retuiteo no es efectiva, lo comprobé yo misma cuando por un corto tiempo formé parte de uno de ellos. Lo único que se consigue es copar Twitter con una  máquina reproductora del mismo anuncio. Sé que la mayoría piensa que en la repetición constante está el éxito de una promoción, pero creo que no es así. Yo prefiero tuitear en solitario. Sé que mis avisos son retuiteados pocas veces y lo prefiero, porque de lo bueno poco. Agradezco, eso sí, a los amigos que se dan el trabajo de hacer un Tweet y no limitarse a hacer RT.  Es muy cómodo retuitear. Los que se dan a la tarea de elaborar avisos ingeniosos para otros merecen una entrada aparte.  A veces recibo mensajes directos pidiéndome que los ayude a promocionar su libro a cambio de retuits. Yo lo hago de buena gana, y en ocasiones elaboro imágenes para ellos, pero esos mismos personajes al cabo de un tiempo ni se acuerdan de mis libros. En las redes es muy importante la reciprocidad. No esperen que yo los promocione eternamente a cambio de nada, porque mi tiempo también es muy valioso.

Creo que el sistema de simple anuncio en Twitter, Facebook o cualquier otro sitio gratuito no funciona. No porque sean gratuitos sino porque para promocionar hace falta creatividad, no repetir inútilmente lo que ya todos los que frecuentan esos sitios conocen. También hay "gestores" o "promotores" que a cambio de cierta cantidad se dan a la tarea de promocionar de igual manera a como lo haría el propio autor sin ninguna clase de resultado. Los avisos pagados en Facebook tampoco incrementan las ventas de libros, eso dicho por un escritor que vende mucho, pero no gracias a pagar a promotores. Sin embargo, hay algunos bastante efectivos, no sé en cuanto a cifras, pero creo que en lo que se refiere a creatividad es un buen ejemplo Pedro Araque y su Libretería. Tiene una Web atractiva, me consta que se da el trabajo de leer a los autores, hace unos análisis extraordinarios, en suma es un buen lector y sus ideas de marketing son también estupendas, repito, no sé sus cifras ni si lo que allí se promociona ayuda a vender los libros, pero es una web fantástica. Mención aparte se merece Fernando Cotta Pollo, el creador de Barrio de Letras, un sistema muy original ideado por él que me parece tiene mucho futuro. Vale la pena que se pasen por allá, especialmente los que tienen libros publicados en papel y viven en España.

¿A qué me refiero cuando digo "creatividad"?  A algo que muchos autores no toman en cuenta y es a crearse una MARCA, y a partir de allí empezar su campaña. Para crearse una marca se requiere antes que nada contar con un grupo de buenas novelas, bien escritas, revisadas y, si es posible, con muy buenas portadas. Una vez que los lectores se familiaricen con el nombre del autor buscarán sus libros porque les dejó un recuerdo imborrable. Lo mismo sucede con nosotros como lectores. Cuando leo a un buen autor tomo nota mental para volver a leer otro libro suyo. ¿Y cómo debe ser esa marca?, muy sencillo: el simple nombre. Mi marca es Blanca Miosi. He trabajado en ella desde que empecé a publicar. No utilizo seudónimos ni nicks en las redes sociales, de esa manera soy fácil de ubicar.

Otro punto importante es la manera de presentar nuestros libros. Jamás se me ocurriría decir: "No dejes de leer esta novela trepidante..." No. No. No. el autor no debe autocalificar su propia obra. Es mejor dar una somera explicación (Twitter nos ha amaestrado en ese sentido) y utilizar los hashtags.
Ejemplo:
La búsqueda: Una vida, Una historia. Un bestseller. #Historia #Thriller Aquíhttp://relinks.me/B005BVW0PG 
o:
EL SECRETO. Si un misterioso libro relatara tu vida, ¿te atreverías a leerlo hasta el final? http://rxe.me/GWLVSB
Es preferible siempre acompañar los avisos con imágenes atractivas, y jamás olvidarse del enlace. ¡Sigo viendo con asombro que hay muchos que solo ponen la imagen de la portada del libro y el título! Así no se captan lectores. En donde sea que promocionen deben dar todas las facilidades para que ese libro pueda ser accesible con un solo clic.

Este post ha sido demasiado largo. Espero que hayan llegado hasta el final. En otro traeré algunas otras ideas.

¡Hasta la próxima, amigos!


viernes, 4 de agosto de 2017

Crónica de mis días en Lima, 2017

Carlos Liévano
Carlos Liévano es el director de KDP (Kindle Direct Publishing), un joven dinámico y talentoso que se ha dado a la tarea de difundir la autopublicación en Amazon en los sectores que anteriormente no habían sido tomados en cuenta, es decir, en Latinoamérica.
Su llamada me cayó de sorpresa; me invitaba a participar en un taller que se iría a efectuar en Lima, Perú y, por supuesto, acepté encantada. Todo fue un poco intempestivo,  pero él es un hombre así, incansable, viaja mucho, antes de llegar a Lima, estuvo en reunión con los medios en México y Bogotá, y después de Lima iba a Chile y Argentina, así que lo que para él ya es rutina para mí constituía todo un acontecimiento.
El taller se llevó a cabo el día 13 de julio en el Hotel Belmont en Miraflores, y empezamos el día con una rueda de prensa para los medios peruanos, diarios y revistas principalmente, todo coordinado por la simpatiquísima y eficiente agente de publicidad Zoila Cabrera, quien nos mantuvo durante todo un día surtidos con un buen número de entrevistas.  Iniciamos el día con la rueda de prensa a las 9.00 horas y terminamos a las 21.00.
El taller básicamente consistió en explicar las bondades y beneficios de la autopublicación a través de la plataforma de Amazon y también de la participación en el 4to Premio Literario de Amazon para Autores Independientes, única entidad que se está tomando muy en serio a los autores que autopublicamos. 
Laksmi Miosi

Para mi sorpresa, tanto entre los periodistas como entre los escritores participantes hubo personas que me conocían por haber leído mis libros o porque me habían visto a través de las redes sociales. Fue muy agradable escucharlos.

Después del día 13 alargué mi estancia por unos días más para ver a la familia y a los amigos, y debo mencionar aquí que el jefe de mi sobrina Laksmi Miosi, el doctor Roberto Miranda, un abogado peruano conocido internacionalmente a quien entrevisté en La Hora Amazónica por ser el autor de “El expediente de Cristo” ofreció en mi honor
una fantástica cena en el Hotel Marriot de Miraflores. Todos los componentes de su bufete estuvieron presentes incluyendo su esposa y su hija, preciosas ambas.

Mención aparte se merece Roberto Miranda, un hombre carismático, educado, que me dejó una gran impresión por su don de gentes y por qué no decirlo, porque en persona es infinitamente más guapo que a través de la televisión y las fotos. Fue una velada encantadora de muy buena conversación.

Mis hermanos Fernando y Jaime, como siempre, se comportaron a la altura, Fernando me sirvió de guía en una ciudad que al paso de los años se muestra para mí casi desconocida. Y Jaime en medio de sus ocupaciones (es un hombre que lleva consigo cuatro celulares y habla simultáneamente por los cuatro), se dio tiempo para invitarnos a un almuerzo espectacular en un exquisito restaurante. Desde aquí mi agradecimiento a todos ellos, ¡un abrazo cariñoso a mi cuñada Jamileé por sus deliciosos almuerzos!

Como era de esperarse, ¡no podía regresarme sin pasar un buen rato con las chicas de la promoción del Juana Alarco de Danmert! Kelly Quiroz, Gladys Sánchez, Luisa Falcón, Norma Lastra, Vilma González, Teresa Arakawa, Juana Marina, Teresa del Águila, Carla Suárez, Zoraida Chinchay  y la anfitriona, mi querida Gloria Barrón.
Pero antes de eso, a mi querida hermana Gladys y a su esposo se les ocurrió que debía conocer el Morro Solar. Hay un Cristo que mandó hacer el expresidente Alan García, una lejana réplica del que hay en Pan de Azúcar en Río de Janeiro. Está situado en lo alto del Morro, que no es tan alto como aquel otro pero sí bastante empinado y con un peligroso camino rodeado de barrancos, sin muros de seguridad ni camino asfaltado. Obviamente estaba aterrorizada. Bajé del carro y llegué a pie hasta el famoso monumento. El camino de tierra y piedras y el viento inclemente unido al frío que empezaba a hacer al oscurecer, ocasionó que me presentara a la reunión en una facha indescriptible, como pueden ver en la foto. ¡Qué falta de glamour! Pero bueno, un recuerdo que ahora rememoro divertida.
Me reuní con las chicas en la acogedora casa en Barranco, un precioso distrito de Lima, donde vive Gloria y pasamos unas horas estupendas contando unos cuentos de terror que empezó Lucha Falcón, pues al igual que otras más de las presentes es enfermera (también había médicas), que corroboraban lo que ella contaba: que en la época en la que se iniciaron en la profesión, lo hicieron en los hospitales y clínicas antiguas de la

capital, en donde corrían una cantidad de rumores acerca de aparecidos, almas en pena, exorcismos, y pare de contar. Lucha nos hizo lanzar gritos de espanto unas cuantas veces cuando mencionaba a la niña que no tenía pies que se aparecía por todos lados, o a la puerta que se abría siempre a la misma hora hasta que el sacerdote, un padre que siempre estaba en el hospital presenció el evento y a golpe de exorcismo y agua bendita a diestra y siniestra, obligó a la puerta a no volverse a abrir más sin permiso, todo esto con la aprobación y los apuntes de la preciosa Kelly. Y qué decir de los cuentos que surgieron después, cada una de nosotras teníamos algo que contar y, por supuesto, no me iba a quedar atrás, recordé cuando mi madre quedó encerrada en el cementerio y a través de las rejas la gente la confundía con una muerta, y a sus gritos de auxilio se alejaban gritando despavoridos. Gritos y risas, tragos y bocadillos nos acompañaron hasta las tantas de la noche en que por desgracia tuvimos que despedirnos.  Fue una noche inolvidable. ¡Muchas gracias queridas amigas, son todas ustedes fantásticas!
Agradezco a Carlos Liévano por la invitación, pues si no hubiera sido por él y por Amazon seguro no hubiera viajado, y ¿saben una cosa? Me han quedado muchas ganas de regresar el próximo año para pasar un buen rato con las chicas, la familia y los amigos.

¡Hasta la próxima, amigos!

miércoles, 2 de agosto de 2017

SED DE VENGANZA ¿Qué piensa del sexo un niño?

¿Qué piensa del sexo un niño?

Los lectores saben que en mis novelas procuro dejar el erotismo a la imaginación del lector, creo que las escenas demasiado explícitas restan importancia a la esencia de la historia, sin embargo hay algunos que dicen que mis libros tienen un profundo erotismo velado. Lo acepto, justamente esa es mi intención. 

Sin embargo, hay libros en los que el sexo, más que el erotismo, es necesario y casi imprescindible para comprender con exactitud las emociones, los sentimientos, el sufrimiento y la degradación del personaje en algunos casos. Son escenas puestas para perturbar el ánimo, son parte integral de la historia y están más que justificadas, y es el caso de "Sed de venganza" de Freddy Piedrahita.

No escribo esto con el afán de incitar a leerla. Son reflexiones que me hago después de volver a pasar la mirada por sus líneas. El sexo descrito por él es crudo. Explícito. No obstante, es la única manera de entrar en la mente de un niño, un púber, un adolescente y un hombre. 

La evolución del personaje, su capacidad para separar abiertamente el sexo del amor, hizo que me preguntara muchas veces si el amor puro era una barrera para el sexo pleno.
Esta novela ha sido toda una revelación para mí y agradezco a Freddy por ponerla al alcance de todos.

Pueden conseguirla aquí: http://rxe.me/2ANXGR en todas las tiendas Amazon, en digital y en papel.

jueves, 27 de julio de 2017

ANACAONA, de Jordi Díez. Una opinión.

Hablar de las novelas de Jordi Díez significa un compromiso para mí. No porque sus novelas no sean buenas y me sienta obligada a dar una opinión favorable, es porque él es un excelente lector y crítico —las muestras están en las incontables reseñas que tiene en su blog Mis Últimas Lecturas— de manera que ya solo hablar de uno de sus libros es para mí todo un honor, pues en cuanto a opiniones él deja el listón muy alto.
Hoy hablaré de su más reciente publicación: ANACAONA. Supe en cuanto la leí que no sería una novela al estilo El péndulo de Dios sino más bien en la línea de su primera novela La virgen del Sol, un libro que me cautivó porque es diferente de los libros que se han escrito ambientados en la época del imperio incaico. Sin embargo Anacaona es diferente. En esta novela Jordi Díez tal vez por estar inmerso en el lugar de los acontecimientos se muestra particularmente emotivo. Se puede sentir en sus páginas: una historia relatada a través de los apuntes de un monje que formó parte del descubrimiento de la actual Ahití y República dominicana, y que de manera fidedigna da a conocer los infaustos días y, por qué no, los también gloriosos momentos de las gentes que habitaban esa isla, la más grande del mar caribe ahora divida en dos.  Fue el primer lugar adonde llegó Cristóbal Colón y la primera capital de España en el Nuevo Mundo: Santo Domingo.
Aunque la reina Anacaona  forma parte importante de la novela, hay un personaje que según mi opinión es absolutamente relevante: Caonabó. Un cacique indio (como Colón llamaba a los habitantes de las tierras descubiertas) valiente, guerrero, viril, imbatible, un líder de su pueblo y de las tantas tribus que vivían en la Ahíti de la época, que se atrevió a enfrentarse a los españoles. Quedé enamorada de Caonabó.
Pero Anacaona, la novela, no se trata únicamente de conquistadores y vencidos, aunque hay partes que parten el alma, debido a la exquisitez  narrativa del autor que por momentos hacen tan vívidas las escenas como si uno estuviera allí, frente a ellos, como testigo de primera mano sufriendo, gozando y riendo con ellos; se trata, como decía, de conocer, de comprender a los seres humanos en una época en la que tanto la conquista como la lucha por no ser conquistados formaba parte de la cotidianidad de las vidas de los seres que poblaban la Tierra. El mundo está formado basado en conquistas,  desde los romanos pasando por los musulmanes, los vikingos, españoles y también entre las civilizaciones americanas precolombinas, así que no voy a caer en prejuicios “anti-tal” un prefijo que se usa en exceso cuando se trata de reivindicar pueblos caídos bajos yugos extranjeros.  Se trataba de la sobrevivencia del conquistador o del pueblo conquistado, de sus maneras de pensar y ver la vida, de sus acciones valientes y de sus bajezas, de uno y otro bando, porque en todos lados se cuecen habas.
Creo que esta novela es una de las mejores que he leído de Jordi Díez, se nota en ella madurez en sus letras, en el detalle, en los sentimientos y también en el uso del lenguaje. 
La portada merece un renglón aparte. Sobria, con fondo oscuro, sin imágenes de paisajes que puedan desvirtuar el rostro de la mujer que parece decirnos: "esta es mi historia".

Felicitaciones  al autor, espero seguir gozando de sus obras.